jueves, 23 de enero de 2025

  

LOTOCRACIA PARA LA CORTE SUPREMA

 

Guillermo Arenas Escudero

 

Un terremoto de proporciones apocalípticas estremece hasta los cimientos al Poder Judicial.

El problema mayor se encuentra en el intrincado y procaz ritual para conseguir el nombramiento de “Supremo”.

El camino es uno sólo, no tiene atajos.

Por décadas ha sido indispensable conseguir la voluntad, aprobación, apoyo y votos de los inquilinos de La Moneda, el Senado, Ministerio de Justicia y de la propia Corte Suprema.

No suficiente con ello, el entramado suma a dirigentes de partidos políticos y coaliciones con capacidad de dar o negar el quorum de aprobación del postulante.

Concitar esos apoyos implica besamanos, alegatos nocturnos, pertenencia a “gremios”, a Iglesias o Masonería, a militar o coquetear con las izquierdas o las derechas y muchos llamados telefónicos y “wasapería”.

La Suprema forma una quina, vía Ministerio de Justicia la envía al Presidente de la República, quien elige de entre los cinco solamente a uno de ellos y lo propone al Senado de la República donde se exige, para la aprobación, que cuente con los dos tercios de los miembros, en ejercicio, de aquella Honorable Corporación.

Es peor, mucho peor de cómo lo he relatado. A veces hay humo blanco, otras humo negro.

Luego vendrán las consecuencias de haber entrado en la trampa, olfatear el cebo, el trinquete cederá, se cerrará la puerta y quedará recluido. El eskandalotrom, el trinquete, operó con consentimiento del postulante a Supremo. Todos mayores de edad.

Manifiesto mi completo y más absoluto pesimismo sobre nuevas formas de designación de los Ministros de la Suprema, en la que intervengan el Poder Ejecutivo y/o el Poder Legislativo.

Seamos serios, siempre tratarán de capturar a los elegidos y les cobrarán caro. Muy caro.  El Poder se manifiesta siempre en forma descarnada, simple, directa y brutal.

Un día de aquellos en que el escándalo aún estaba encapsulado (“el caso de los audios” decían despreocupadamente los interesados) me tomé un café con un colega, muy espabilado en estos asuntos de Corte.

De pronto me dijo: <a los viejos de la Suprema no hay que designarlos … hay que sortearlos>.

Como vi que estaba hablando en serio, pedí otro café y le dije: explícate.

-Simple- y espetó:

“Veintiuno (21) son los miembros de la Excelentísima.

“Diecisiete (17) escogidos de entre miembros del Poder Judicial.

“Cuatro (4) extraños al Poder Judicial.”

Satisfecho de la atención que le prestaba, continuó:

“Los Ministros de las Cortes de Apelaciones (de donde salen los candidatos) son, en todo el país, ciento cincuenta y cuatro (154).

Tomó aire y escupió: “¡¡Metes en una tómbola a los 154 Ministros de las Cortes de Apelaciones y sorteas a diecisiete!!

“Para los cuatro que faltan llamas a concurso de oposición a todos los abogados con más de 15 años de ejercicio de la profesión y … ¡¡ también los sorteas !!”.

-Ahí tienes, exclamó; una Corte Suprema en la que no tendrán mucha influencia los económicamente poderosos, ni tampoco los políticos-

Estaba exultante. Hasta respiraba con cierta dificultad.

No dije nada. Me pareció utópico (quizá distópico). Cada vez que hay una crisis aparecen estas ideas extravagantes. Me armé de valor y le dije:

-No me tinca, no estamos para experimentos-.

Mi amigo y colega, ciertamente enfadado, disgustado, le dio un sorbo final a su café y entre dientes fue dejando salir lentamente cada palabra, partiendo por un insulto blanco:

-Eres muy ignorante- y luego me lanzó esta perorata:

<En la Atenas clásica, se sorteaban algunas dignidades de la poli. Isonamía le llamaban; en el esplendor de Florencia y Venecia, cuando eran el centro del comercio y del arte en Occidente, muchos magistrados eran designados por sorteo; ahora, recién, en Islandia, en pleno Siglo XXI han practicado el sorteo, usando los Registros Civiles como base de datos.>

Estaba bien enojado. Me sorprendió su vehemencia.

Él se dio cuenta y remachó: <Acaso no ves que las instituciones se cayeron … todo está en el suelo … hay que proponer algo …lo que sea.>

Estaba hablando en serio.

No me convenció, pero desde hace ya tres semanas, a quien le pregunte por la loca idea de elegir por sorteo a los ministros de la Corte Suprema … todos … todos … me han dicho que están de acuerdo …

 

 

Peñalolén, 4 de septiembre de 2024

 

lunes, 13 de enero de 2025

 



EL POLLO DESPLUMADO Y LA CASA DE ALLENDE


Guillermo Arenas Escudero


En la Grecia Clásica, un magnífico choque y controversia filosófica se produjo entre el mismísimo Platón con el enorme Diógenes de Sínope, hace ya 24 siglos. Como se sabe, sus disputas estremecían a Atenas y a las polis aledañas.

A falta de televisión, las ideas ocupaban un lugar de cierta importancia entre aquellos arquitectos fundadores de nuestra Civilización Occidental.

En cierta ocasión, Platón contestó ante sus discípulos una pregunta crucial. Ella, hasta hoy sigue vigente: 

¿Qué es un hombre?

Platón la contestó sentenciando: “un hombre es un bípedo sin plumas”.

Diógenes (el cínico, el perro, el insumiso y principal contradictor de Platón) tomó un pollo y lo desplumó. 

Con el pollo desplumado, sujetándolo con sus manos, Diógenes vuelve a la Academia donde Platón daba sus enseñanzas y le espeta:

“Ahí tienes a tu hombre: bípedo y sin plumas”.

No se sabe si el pobre pollo desplumado (bípedo y sin plumas) logró escapar o se lo comieron, pero el debate ha continuado hasta nuestros días: ¿qué es un hombre?

Todo esto lo traigo a cuentas en razón del debate desatado en torno a la aseveración de una supuesta prohibición total para Senadores, Diputados y Ministros de celebrar contratos con el Estado.

¿Cualquier tipo de contratos?

¡Sí señor, se prohíbe cualquier tipo de contratos!!! 

Doctos, ilustrados, eruditos, sabios, letrados, hasta abogados, es decir, todos los “escueleados” (los que han pasado por una escuela, decía mi abuelo) respondieron al unísono: ¡Sí señor, una Senadora de la República no puede tener ningún tipo de contrato con el Estado, tampoco una Ministra!!! 

Algunos incluso fruncieron sus ceños con severidad al tiempo que engolaban la voz.

Me voy a tomar la libertad de hacer las de Diógenes de Sínope y lanzar sobre las cabezas de los “escueleados” unos cuantos “pollos desplumados”.

¿La verdad?

 (me encanta hacer las de un irredento iconoclasta y me declaro sin reserva admirador de Diógenes, el perro, y de la caterva que lo seguía).

PRIMER POLLO DESPLUMADO:

Con tan severa interpretación, “ningún Ministro, Senador ni Diputado puede celebrar contratos con el Estado”, ninguno de ellos podrían vivir en Maipú.

Si se atrevieran a vivir en esta comuna, cada día tendrían que traer el agua para bañarse y hacer sus comidas, desde otro lugar de la Región Metropolitana donde el agua no la venda SMAPA (Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Maipú).

Contrato de compraventa:

Vendedor: el Estado encarnado en la Municipalidad de Maipú y su empresa SMAPA; Comprador: Cualquier Diputado, Senador o Ministro. 

¡Oh, se nos apareció el bípedo desplumado del gran Platón, ¡está prohibido ese contrato!

(Sr. Alcalde, cuidado, no se vaya tropezar en una casi unánime  interpretación legal, después de tanto éxito judicial y electoral).

SEGUNDO POLLO DESPLUMADO:

El derecho a transitar por algunas carreteras estatales de Chile está sujeto a la necesidad de celebrar un contrato de uso con el Estado. (No cuentan aquí las carreteras concesionadas, sólo las estatales). 

Acotemos que el derecho de uso es uno de los principales atributos del derecho de dominio sobre las cosas, ¡de dominio! como bien lo sabe, cualquier hijo de vecino cuando usa su casa.

Así, Diputados, Senadores y Ministros no podrán viajar de Santiago a Valparaíso, por la ruta 68, a menos que tomen la Cuesta Barriga para evitar el peaje Lo Prado, y la Cuesta Zapata, para evitar el de Casablanca. 

Me temo que los Honorables, llegarán un poco mareados, aunque a veces el serpenteo de las cuestas no tendrá la culpa.

Pero todo tiene remedio en la vida. Podrían viajar por la Cuesta La Dormida, vía Santiago, Til Til, Limache, Valparaíso. Tomará más tiempo, pero un atraso no perjudica la dieta. 

TERCER POLLO DESPLUMADO:

Me disculpo de antemano con el Senador Moreira por tomar su caso personal, pero sé que don Iván tiene buen humor, además que le gusta que hablen de él, para bien o para mal, pero que hablen de él.

En el bullado affaire del “Raspado de la Olla”, nuestro impoluto Ministerio Público, al amparo del novísimo Código Procesal Penal, en su acápite (disculpen el tecnicismo) Justicia Transaccional, suscribió un  contrato mediante el cuál los Fiscales no pidieron cárcel para el Senador, a cambio del pago de $35.000.000 que tuvo que desembolsar el Honorable para evitar un par de años detrás de las rejas.

Se llama contrato de transacción que cuando se hace en un Tribunal se le dice avenimiento

¿Cualquier contrato??

La ley es clara, sentenció el domingo en el Decano de la prensa nacional el más docto de todos los jurisconsultos que participan, cada semana, en el diseño y construcción de la página editorial de El Mercurio, el señor (y colega) Carlos Peña. (Me cuesta nombrarlo porque leo sus ensayos con respeto y en ocasiones, aunque son pocas, coincido con los argumentos en alguna de sus columnas).

ALGUNOS OTROS POLLOS DESPLUMADOS

I) No podrían tomar el Metro en Santiago. ¡Contrato de transporte con el Estado!!

II) Tampoco viajar al sur en los Ferrocarriles del Estado, por lo mismo.

III) No podrían, ni en caso de emergencia contratar una compra de un fármaco en CENABAST del Ministerio de Salud. 

(www.cenabast.cl/accesos para a una compra ¡en línea!!).

Podría seguir hasta el infinito, pero debo terminar.

Disculpen nuevamente los tecnicismos.

Las leyes, es cierto, como dicen los doctos superficiales, se interpretan en su literalidad. Debe agregarse: o en su espíritu, lo que también es autorizado por la ley. 

En los contratos, no vale la literalidad sino la voluntad de las partes.

El proceso de unir, en un solo razonamiento lógico, la interpretación de la ley con la interpretación de un contrasto, se le denomina: hermenéutica legal.

Es decir, la interpretación de la ley, de los contratos y la conjunción armónica de ambas, no es a matacaballos, rústica, ni chabacana, es compleja.

 No se me escapa, me lo advirtieron cuando tuve el deseo de escribir esta opinión, que la inmensa mayoría, a la que se han sumado, rostros de Matinales, corredores de la Bolsa de Comercio, periodistas, sociólogos, médicos, choferes de taxi, cargadores de La Vega Central, y un etcétera desmesurado, tienen la creencia que la interpretación en boga es la correcta.

Vuelvo a mi Diógenes de Sínope y les relato un pasaje maravilloso de su vida que contiene un consejo dado en el Siglo de Oro de la Grecia Clásica.

Un discípulo de Diógenes le preguntó, qué tenía que hacer para ser un Maestro como él.

Diógenes le dijo, acompáñame.

Lo llevó al Teatro Griego de la ciudad que estaba lleno hasta la cúspide.

Antes de entrar, Diógenes dijo “esperemos, siéntate”.

Pasado un buen rato el discípulo preguntó a Diógenes si ya no era hora de entrar. La obra está por terminar, musitó.

“Aún no”, le dijo Diógenes.  

Cuando terminó la obra y el gentío comenzó a salir por cientos apretujados, en masa, Diógenes le dijo a su discípulo, “¡Ahora entremos!”.

¡¡Pero vamos en contra del sentido de la gente!!

Diógenes palmoteó a su discípulo y cerró: 

¡Bravo, estás aprendiendo a ser un buen Maestro!! … Nunca camines en el mismo sentido que camina el común de la gente. Nunca. 

Finalmente quiero decir que los contratos y las leyes se interpretan de buena fe. Ese es el principio legal supremo que nos enseñan en las Escuelas de Derecho. La Buena Fe es el camino troncal que debe tener toda interpretación de la ley y de los contratos, así sea que todos los “escueleados” doctos, ilustrados, eruditos y letrados vayan por otro lado.


miércoles, 8 de enero de 2025

 

 

Karol, qué le pasó en el Sahara?

Guillermo Arenas Escudero

 

Moscú fue la sede de un Festival Mundial de jóvenes al que concurrieron más de cien países.

El festival tenía larga tradición y prestigio. Anteriormente se habían realizado, por ejemplo, en Praga, Budapest, Berlín Oriental, Bucarest, Varsovia y el 1985, correspondió se hiciera en la mismísima Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS para occidente CCCP para los rusos). 

Los debates más álgidos estuvieron marcados por la Guerra Fría, la descolonización de África y la lucha en los países que padecíamos dictaduras.

Desde la derrota de Estados Unidos en Viet Nam, hacía ya 10 años,  Pinochet y la dictadura chilena monopolizaban todo el desprecio de la juventud en el mundo.

(No me extenderé porque este artículo trata de otro asunto, pero diré que los chilenos (alrededor de cien) todos del “interior” de Chile, donde picaban las jaibas, decíamos, fuimos vitoreados por largos minutos en un estadio para 100.000 espectadores, lleno hasta las banderas, en la inauguración y la clausura).

Un día del Festival fuimos inopinadamente espectadores de una discusión, al principio fuerte, luego implacable y finalmente feroz entre marroquíes y saharauis.

Lo increíble era que nosotros no necesitábamos traducción. La discusión la entendíamos perfectamente pues si bien ambos lados hablan árabe como lengua natal, en la República Árabe Saharaui, que fue colonia de España, aún se habla castellano y en Marruecos el español es normal en la élite monárquica. Así, la disputa, con caracteres de riña, hasta desgañitarse se gritaba en castellano.

En un momento los marroquíes quisieron pasar de las palabras a las manos. Para sorpresa de todos, un joven saharaui que resultó ser su líder se puso de pie y sentenció: “aquí no, aquí todos somos invitados” y volviéndose a los marroquíes, les espetó “…soy del Frente Polisario les espero en el desierto, allá las palabras sobran…” agregó algo en árabe y se retiró con sus camaradas.

Demás está decir que esa noche moscovita en el Hotel Sputnik, la conversación sobre la disputa duró hasta el amanecer.

Mis amigos comunistas llevaron la batuta. Hablaban con ardor a toda prueba. Cabe decir que en Moscú ellos se sentían dueños de casa y la causa de los revolucionarios y de los combatientes por su independencia, alcanzaba una sacralidad religiosa.

Uno de ellos conocía en detalle la situación de los territorios como el Sahara Occidental, además de la participación de los países del Magreb tradicional involucrados. (Magreb: donde, para el mundo árabe, se pone el sol: Marruecos, Sabara Occidental, Argelia Túnez y Libia) Y haciendo gala de sus conocimientos, que los tenía, remataba: ¡desde las montañas de Atlas, hasta las costas mediterráneas!

Alguien preguntó sobre la disputa de los territorios por los que combatían los polisarios.

Esta vez fue una camarada comunista quien tomó la palabra:

Son territorios en que sus pueblos no pueden o se les ha impedido tener un gobierno propio.

Sin tomar respiro agregó: son 17 los territorios no autónomos que deben ser descolonizados, como lo ordena la ONU, y enumeró a los de nuestro continente americano:

Anguila, Bermuda, Turcas y Caicos, Monserrat, Islas Caimanes, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes de Estados Unidos, todas en el mar Caribe, a los que debe agregarse, por ser americana, las Falklands Islands (Malvinas).

De los 17, 8 están en América, pendientes de obtener sus independencias y tener gobiernos propios o unirse a sus países naturales.

De todos, los saharauis son los únicos que combaten, como lo hicieron en Chile, nuestros Padres fundadores hace ya 215 años, con las armas en las manos. Baste recordar que los saharauis lucharon heroicamente contra la “Legión Española” que quiso exterminarlos, en plena dictadura de Francisco Franco.

De todo, lo que más rescaté, lo que más me impresionó, lo que más recuerdo y respeto, fue la disposición del joven saharaui que luchaba militarmente en el desierto del Sahara, por su patria, su pueblo y su territorio.

Los comunistas de esa noche concordaban en lo mismo. Seguro que tenían en su mente la pelea que dábamos en Chile.

Todo lo que relato, se debe a que, en plena fiestas de fin de año, (de este fin de año, de este fin de 2024) la Presidenta de la Cámara de Diputados y Diputadas de la República de Chile, en el ejercicio pleno de su cargo y dignidades, viajó a la ciudad con costa atlántica de Dakhla (Majla o Villa Cisneros para españoles y marroquíes) y proclamó su alegría, placer y apoyo los marroquíes que ocupan esa ciudad saharaui.

Lo que al parecer no sabía la Presidenta de la Cámara Baja, a menos que se trate de una voltereta de aquellas que quedan a la vista hasta las amígdalas del artista, que una semana antes que Franco muriera (20.11.1975) España, con apoyo francés, el 14.11.1975, abandona el Sahara Occidental y se lo entrega a Marruecos y Mauritania, suscribiendo el ominoso “Acuerdo de Madrid”, lo que obligó al polisario a proclamar la independencia y declarar la guerra de independencia.

Karol, le volteó la espalda a sus camaradas españoles antifranquistas, a sus camaradas soviéticos, a sus camaradas chilenos en Moscú de aquella vez que relato. Que haya nacido dos décadas después de tan luctuoso y funesto acto, no mitiga su responsabilidad.

Con todo tengo la esperanza que Karol sea solamente una frívola y que el abuso de la utilización de la dignidad de Presidenta de una de las dos ramas del Congreso de la República, no pase más allá de tener que soportar una autoridad que, por suerte, dura hasta marzo del 2025.

Un detalle, Karol, por favor al menos googlee a Mohamed VI de Marruecos; corrupto hasta para los norteamericanos;  de acuerdo a la Constitución ostenta el cargo de Amir al-Mu'minin  es decir, 'líder religioso de los fieles'; Rey y Profeta; como los franceses con los argelinos, ha dado muerte a combatientes y civiles saharaui desarmados, sus tropas han practicado el  desentrañamiento o decapitación de mujeres; como los franceses con los argelinos, sus tropas han  asesinado de niños cortándoles la garganta o golpeándose la cabeza contra las paredes; como los franceses contra los argelinos y como acá, en nuestra patria, en Chile, sus tropas han arrojado a los prisioneros de helicópteros a la muerte o sus cadáveres a la mar. Comprenderá usted Karol las razones que tiene Argelia para apoyar a los saharaui.

Googleelos, Karol, googleelos.

Porque al menos no creerá que su admirado Rey de Marruecos, no tiene harem.


jueves, 30 de julio de 2020

Cuarentena en La Toscana,

(Leyda o Limarí)

 

 GUILLERMO ARENAS ESCUDERO

 

 

En los albores del Renacimiento, antes que Rafael Sanzio, Miguel Ángel y Leonardo da Vinci, los adelantados fueron Dante Aligheri, Francesco Petrarca y Giovanni Boccaccio.

Corría 1347 cuando se dejó caer la pandemia de la Peste Bubónica finalmente nombrada como la Peste Negra. Los cálculos más prudentes hablan de 25 millones de muertos sólo en Europa, un tercio de su población, a los que hay que agregar entre 40 a 60 millones el Asia y África..

Tal como la actual pandemia del Corona-Virus, el bacilo de la Peste Negra fue diseminado por los mercaderes en las rutas del comercio. (Negocios son negocios)

La historia antigua habla de los primeros brotes entre los mongoles en Caffa y la actual entre los chinos de Wuhan. Ayer, no se sabía de la existencia de los bacilos ni que las pulgas de las ratas y otros animales los transportaban, hoy se debate, con calor, si el virus mutó en un murciélago o en un pangolín.

Cuando la Peste llega a Florencia, Boccaccio escribe el Decamerón. Tenía  35 años. Como se sabe, son 100 más una historias de amor, astucia, erotismo, inteligencia, burlas y veleidades de la carne, contadas en diez días por siete mujeres jóvenes (de 18 a 28 años) y tres muchachos invitados a refugiarse en una villa, mientras la peste asolaba Florencia.

“Contra ella fracasaron todos los esfuerzos de la previsión humana; ni los oficiales encargados de sanear la ciudad, ni la prohibición de que se permitiera la entrada de ningún apestado, ni las más prudentes precauciones, así como tampoco las más humildes plegarias dirigidas todos los días a Dios por las personas piadosas…”

¡Cuántos valerosos hombres, cuántas hermosas mujeres, cuántos jóvenes  …sanísimos, desayunaron con sus parientes, compañeros y amigos, y llegada la tarde cenaron con sus antepasados en el otro mundo!”.

Vaya manera de iniciar tan sabrosos relatos prosaicos, escritos en el vernáculo dialecto florentino.

Juan Villoro nos ayuda: “En una época de cuerpos enfermos, Boccaccio exalta el organismo. No le importa que una boca estornude; le importa que bese.” … “Los personajes forman parte de una sociedad hipócrita: para ser sincero hay que hacer trampa. Una moral pudibunda obliga a que los amantes sean habilidosos transgresores.”.

La Peste Negra se mostraba como la Ira de Dios, mataba a la gente al tercer día de contaminados, las iglesias no daban abasto con los cadáveres de los más pudientes y el resto era arrojados a una fosa común, los nobles se quejaban de falta de servidumbre y sus palacios quedaban vacíos, se culpaba y maldecía a los judíos y otras minorías étnicas.

Algunos, por mera casualidad, sin saber que aquello les salvaría, quemaban la ropa de los fallecidos y se aislaban por  quaranta giorni”.

El Papa Clemente VI, de alguna manera salvó rodeado de fuego por prescripción médica en Avignon.

 Por estos días, en estas tierras y mares de fin de mundo, cuando se nos propone un encierro para viejos a cargo de nuestras familias, el resplandor de la villa campestre en la que los adolescentes florentinos del Decamerón esquivaron las pestilencias de la Bubónica, resulta una opción inmejorable.

Total, si el riesgo de muerte es lo que se negocia, pues es la guadaña lo que trae consigo una pandemia sin vacuna (sin perjuicio de deseos más píos) la opción de una villa, si no en las suaves colinas de La Toscana, al menos en las templadas serranías de los valles de Limarí, Casablanca, Leyda, o Paredones resulta completamente aceptable, sobre todo cuando por esos parajes se tienen al alcance de la mano  los inmejorables morapios de los agraciados viñedos que mecen las frescas brisas del Océano Pacífico.

Si así fueran las cosas y la Parca Morta, a pesar de las precauciones, resuelve cortar, a un viejo, el hilo de la vida, qué diantres! habrá que mirarla a la cara con toda dignidad, aceptar el designio y agradecer que por un instante, fuimos vida.

Los viejos pueden comportarse como los jóvenes, si lo desean, especialmente cuando están en trance de muerte.

Por mi parte, viejo pero no idiota, elegiría Casablanca, amén de su blancos, por su cocina de mar y tierra.

Buen provecho y salud !!

 

VALPARAÍSO, julio de 2020.-


Los viejos no sirven


Guillermo Arenas Escudero


 

    En tiempos de pandemia abundan los oráculos. Lo insensato puede llegar a estimarse plausible, aconsejable, genial, más aún, puede ser publicado en un diario vetusto y elocuente, protector del comercio, de viajeros y ladrones.

    Desde las 22:00 horas del 15 de mayo, se dispuso cuarentena para los mayores de 75 años. La idea se había planteado un mes antes.   

    “El principio de cuarentena estricta no debería aplicarse por comunas o ciudades, sino exclusivamente al grupo de riesgo (mayores de 70) y nótese que muchos de ellos son pensionados.” “Este grupo debería permanecer 100% aislado, probablemente por uno o dos meses. No será fácil ni agradable, pero factible y esencial.”.

    El autor de la extravagancia, el señor, don Juan Claro M. (Mimica?) tuvo la ternura de prevenirnos sobre su falta de erudición: “Sin ser especialista daré una opinión basada en el sentido común”. (El Mercurio de 15 de abril, página 2, “¿Una idea posible?”).

    Agrega, con exultante candidez: “El Estado debería instruir a los familiares sanos sobre la forma de mantenerlos 100% aislados y alimentarlos y proveerlos de sus medicamentos, con las más estrictas medidas anticontagios.”.

    El propósito de don Claro es inequívoco, claro como agua de manantial: los que estén fuera del grupo de riesgo (mayores de dieciocho y menores de setenta) podrán  otorgar y entregar su inestimable aporte al buen funcionamiento de la sociedad y la producción de bienes y de servicios.

    Ello tendrá costos, inclusive podría generar muertes, qué duda cabe, nada es gratis ni fácil en la vida. Pero el señor Juan, en su pregón, se adelanta y  morigera la eventualidad: “Es importante entender que existirían jóvenes que podrían fallecer, pero serían los mismos a quienes les sucedería esto con la actual estrategia…”.

    El programa de don Claro M. carece de precedente o preexistencia en nuestro país, ni siquiera en la ficción. En ese sentido habrá que reconocerle originalidad, lo que no es poco ni abundante.

    Buceando en la ficción literaria encontramos, allende Los Andes, una novela que, con bondad, podría estimarse corre en auxilio de “¿Una idea posible?”.

    Que me perdone el abuso, desde su tumba, el grandísimo patricio argentino y enorme escritor Adolfo Bioy Casares quién, en su “Diario de la guerra del cerdo”, relata una calculada persecución en contra de viejos, por el solo hecho de ser viejos, inútiles e improductivos, todo en el elegantísimo barrio de Palermo de Buenos Aires.

    Bioy Caseres, ambienta su novela en 1943, época en la que irrumpen, golpe de estado mediante, los militares del GOU (Grupo de Oficiales Unidos) de la denominada Revolución del 43. Ejercían la Presidencia de la Nación los generales Pedro Pablo Ramírez y Edelmiro Julián Ferrell y asomaba el coronel Juan Domingo Perón quien gana las elecciones presidenciales tres años después. “Diario de la guerra del cerdo” se publicó cuando, un famoso militar golpista con el que se inauguró el mote de “gorilas” el teniente general Juan Carlos Onganía, ocupaba de facto la presidencia argentina.    

    “Como la curiosidad es más fuerte que el miedo, los amigos avanzaron unos metros. Oyeron, primero en conjunto y luego distintamente, injurias, golpes, ayes, ruidos de hierros y chapas, el jadeo de una respiración. De la penumbra surgían a la claridad blancuzca, saltarines y ululantes muchachones  armados de palos y hierros, que descargaban un castigo frenético sobre un bulto yacente en medio de los tacho y montones de basura. Vidal entrevió caras furiosas, notablemente jóvenes, como enajenados por el alcohol de la arrogancia. Arévalo dijo por lo bajo: /  -El bulto ese es el diarero don  Manuel.  /  Vidal pudo ver que el pobre viejo estaba de rodillas, el tronco inclinado hacia adelante, protegía con las manos ensangrentadas la destrozada cabeza…”.

    Cierto que nuestro Claro pudiere parecer como un niño de pecho al lado del relato de Adolfo Bioy Casares, pero a nadie se le escapa que lo del argentino es una ficción literaria y lo de Juan Claro M. un programa de política sanitaria para “cuarentenar” viejos y así poner en circulación a los jóvenes, liberando su fuerza de trabajo.

    En algún momento de su relato Bioy Caseres, explicita, muy al paso, que la pulsión homicida de los jóvenes del barrio de Palermo contra los viejos se explica por el miedo que significa llegar a una edad avanzada:  

    “En esta guerra los chicos matan por odio contra el viejo que van a ser “…a través de esta guerra entendieron de una manera íntima, dolorosa, que todo viejo es el futuro de algún joven. ¡De ellos mismos, tal vez!”.

    No sería justo pedirle a nuestro Juan Claro la agudeza y la llaneza del argentino para instalar el implícito freudiano que, llegado un momento, los jóvenes deben, si pueden, desplazar a los viejos, así sea que haya que perseguirlos o matarlos, como ocurre en la novela.

    A su turno, Claro, sin ambages, proclama lisa y llanamente la necesidad del encierro de los viejos. Sin embargo su acervo chileno, esa cualidad patria tan acentuada, le impone que la encerrona sea institucionalmente establecida y, como siempre se ha exigido, se proclame que no se trata de un abuso ni discriminación, sino de una situación indeseada que obliga a ese proceder para el beneficio de los propios viejos.

    Con todo, no hay que soslayar que mientras el argentino, pudiente de  cuna y conservador, escribe su novela cuando tenía 55 años, nuestro compatriota, también conservador y pudiente (no sé si de cuna) tiene la audacia, a sus 72 años, de proponer, para los chilenos,  una especie de Gueto de Theresienstadt (un campo de concentración de las SS nazi en el Protectorado de Bohemia y Moravia, usado con fines propagandísticos, como asentamiento de judíos ancianos).

    A los viejos hay que sacarlos del camino. Estorban. En los momentos difíciles son el obstáculo principal. Es irrelevante que la vejez los haga productivamente inútiles. Lo que está en el corazón de todo es la condición de lastre de los ancianos lo que acarrea un “…alto costo económico por una caída generalizada de la producción y la ventas, lo que acarrea cesaciones de pago, quiebras y desempleo.”, sentencia Claro.

    Tampoco sería justo pedirle a la novela de Bioy Casares, el magnífico y sorprendente cierre que Juan  Claro M., estampa al final de su octavilla, pues se trata de una contingencia sobreviniente producida en este lado de la cordillera: “…esto se ve agravado por el vandalismo desatado desde el 18 de octubre...”.

    También se trata de aquello. Del 18 de octubre de 2019. De la mayor crisis social de la historia chilena. Ello quizá explique la generosidad de centímetros que El Mercurio prodiga al señor Juan.

    Se trata tanto del Big Bang como de la Pandemia. De sacar a la gente de la plaza y de la calle y de recluir a los viejos en sus dormitorios como si fueren idiotas en el sentido griego clásico del término.

    Capicúa.

    Al final y en resumidas cuentas, ¿“Una idea posible?, no es más que una vulgaridad, una idiotez, qué duda cabe.

 

Valparaíso, junio de 2020.-


LÁNCENSE A LOS CAMINOS

 

Alejandro Do Porto

 

 

    Un reconocimiento absoluto sin sombras ni regateos, dejó en evidencia que la monumentalidad de la obra de Roberto Bolaño puso fin el largo y prolífico período del realismo mágico de la literatura latino-americana y permitió la emergencia de una nueva generación de escritores que encabeza, no obstante su muerte.

    Babelia, la revista cultural de El País de España, da cuenta de los mejores 21 libros del Siglo XXI, en opinión de 84 expertos. En el primer lugar ubicaron a “2666”, la novela póstuma de Roberto Bolaño, publicada en 2004, un año después de su muerte.

    Para que no cupiere dudas del nuevo rumbo y vertiginoso ritmo impuesto por Bolaño a la literatura de nuestra lengua, en la Babelia se dice: “Desde Borges -retratado minuciosamente  por Adolfo Bioy Casares en un diario ya ineludible- ningún escritor ha influido tanto como Roberto Bolaño en las nuevas generaciones.”.

    Lo había adelantado Enrique Vila-Matas: ““Los Detectives Salvajes” -vista así- sería una grieta que abre brechas por las que habrán de circular nuevas corrientes literarias del próximo milenio.” Abundan explícitos reconocimientos como éste de Jorge Luis Volpi, Juan Villoro, A.G. Porta, Rodrigo Fresán y ni decir de Javier Cercas o, más allá de la literatura, de Patti Smith que dijera “2666 es la primera obra maestra del siglo XXI”.

    Una impronta de muerte y violencia marca el tiempo vital de Bolaño y como todo escritor con rasgos de genialidad crea su corpus literario de verso y prosa, con las vísceras de la realidad  que le toca vivir. Entre 1967, momento que resuelve abandonar la educación media formal para ser escritor y su muerte en 2003, corrieron tiempos de fuerzas huracanadas, de energías tectónicas desatadas a nivel social y político. El proclamado realvisceralismo en Detectives Salvajes, nunca fue de oropel, menos un recurso literario.

    Bolaño vive la latinoamérica profunda del Chile de los años 60 del México de los 70  (en 1972 se declara revolucionario[i]) y la España post franquista de los 80 y 90. En fin, en su madurez literaria vivió la época en la que irrumpió y se consolidó, sin contrapesos, una nueva era de precariedad, de miedos y de espantos. Fagocitándolo todo el neoliberalismo nacía hacia 1971-74 y colapsaba en 2008. Globalización mediante, el declive de los grandes relatos, la muerte de Dios, el fin del confort de las vanguardias, dominaban la escena. Bilao se inició con la generación sesentera que lo quiso todo y su madurez la vivió en medio de las generaciones que junto con quererlo todo, lo quieren ya, ahora.

Así, en ese escenario, los icónicos y míticos  poblados imaginarios del realismo  mágico desfallecieron: “Comala” de Juan Rulfo, “Santa María” de Onetti y las maravillosas desmesuras del “Macondo”, del enorme García Márquez se quedaban, con honores por cierto, en el siglo veinte, acompañando los fantásticos “Cuentos de Amor de Locura y Muerte” de Horacio Quiroga.

    La vieja hacienda cobijó al realismo mágico. El darwinismo urbano (vaya urbe en la que Bolaño vive su juventud) pare al infrarrealismo. 

    Bolaño era consciente del dramatismo y radicalidad de la era que le tocó y la enfrentó sin ambages  con su propio drama de vida que se extinguía, con intermitencias, sin piedad.

    Cuando se había hecho un lugar común creer que se podía terminar el mundo pero no el capitalismo, en su versión más salvaje, produciendo millones de seres de desecho, Bolaño escribió sus obras y se las dedicó con desprecio, arrogancia irreductible, desafiante.

    Mujeres, migrantes, excombatientes, restos náufragos de sociedades desechas o sencillamente extinguidas, negro, comunista, periodista deportivo, espaldas mojadas, traficantes y policías, niños, adolescentes, trabajadores de maquila, profesores diletantes, homosexuales, putas, escritores nazis, académicos burócratas, estrategas de sobrevivencias, boxeadores, narcos, mendigos, en fin, todo lo inhumano imaginable en caos, que nacía y moría vertiginosamente a su alrededor, se constituyó en el núcleo central de su obra.

    El mundo subjetivo de sus personajes carecen de interés para Bolaño. Más bien sus personajes son sujetos sociales, los que en sus interrelaciones, dan vida a sus obras y la dotan de singularidad.    

     En “La parte de los crímenes” del descollante “2666”, Bolaño se despliega con la fuerza y la feroz resolución proclamada en su manifiesto infrarrealista: “…al día siguiente uno de los ayudantes del forense le realizó la autopsia. Había sido estrangulada. Había sido violada. Por ambos conductos, anotó el ayudante del forense. Y estaba embarazada de cinco meses.”. Allí se toman de la mano su estética cruda, su ética irreductible y su política infranqueable. Lo mismo corre en el pulcro, breve y sórdido relato de la prostitución de Bianca para sobrevivir con su hermano, en un país con estado de bienestar en el cual lo peor es inmigrar.

    Las mujeres en el realismo mágico ocupan su lugar de sumisión implícita, o explícita, con sus obligaciones de hembra que ha de llegar virgen al matrimonio bajo apercibimiento del repudio narrado genialmente en “Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez.

    La irrupción de Bolaño importa una nueva narrativa sobre la mujer. Mujer entendida como el sujeto social más relevante que emergía, en esta nueva era, execrando y excretando todo machismo y normalización patriarcal.

    En el norte mexicano arrasado social y humanamente por la industria de maquila llegada del país del más al norte, la mujer no solamente es trabajadora en un régimen salvaje de producción y salarios, sino también objeto de degradación, sino depredación que describe con una crudeza que no se pretende mitigar ni atemperar, pues de eso se trata el infrarrealismo.

    La obra de Bolaño ha de leerse no sólo en su radicalidad estética y ética (que tanto incomoda a los lectores anclados en el S.XX) sino también, necesariamente, en su radicalidad política. Eduardo Tarifeño y Horacio castellanos, en El Clarín de Buenos Aires, dan luces sobre este asunto. “A Eliseo Álvarez le confesó que se hizo trotskista porque no le gustaba `la unanimidad sacerdotal, clerical, de los comunistas`…`cuando estuve  entre trotskistas, tampoco me gustaba la unanimidad clerical trotskista, y terminé siendo anarquista`…`Ya en España encontré muchos anarquistas y empecé a dejar de ser anarquista.`[ii]. 

    Cuidado, Roberto Bolaño no era un dilettante en la política, como en todo, era un detective. (“Me hubiera gustado ser detective de homicidios, mucho más que escritor”, dijo en una entrevista poco antes de su muerte y creo que no bromeaba)

    Entre el primer viaje de Roberto Bolaño a Chile, en los últimos meses del gobierno del Presidente Salvador Allende (1973) y el Bolaño personaje de la novela de Javier Cercas en “Soldado de Salamina” (2001) está el punto de inicio y de llegada del cuerpo de sus ideas políticas. Cercas pone en boca de Bolaño: “Mira, te voy a decir la verdad. Durante años me cagué cada vez que pude en Allende, pensaba que la culpa de todo era suya, por no entregarnos las armas. Ahora me cago en mí por haber dicho eso de Allende. Joder, el cabrón pensaba en nosotros como si fuéramos sus hijos, ¿entiendes? No quería que nos mataran. Y si llega a entregarnos las armas hubiéramos muerto como chinches. En fin –concluyó, tomando otra vez la taza-, supongo que Allende fue un héroe.”[iii]

    Así, Bolaño no pretende pasar por un inocente de fines del S.XX. y  desciende al infra-mundo donde habitan los humanos que sufren y son acosados, que desde sus prisiones buscan una salida, y en el empeño salvan o mueren, no hay término medio. Deja atrás la desmesura americana y sus historias de violencia  romántica morigeradas por las esperanzas que se cumplirán con la llegada de mariposas amarillas. Así, su inconmovible crítica la deja caer sobre los escritores y los intelectuales y los políticos que no viven a la intemperie, lejos del amparo de la nomenclatura o del establishment.

    Tan pronto volvió de su primer viaje a Chile, en el DF mexicano lanza, con su amigo Mario Santiago, el Manifiesto infrarrealista:

“-- Que la amnesia nunca nos bese la boca. Que nunca nos bese.

--Soñamos con utopía y despertamos gritando.

OK

DÉJENLO TODO, NUEVAMENTE

LÁNCENSE A LOS CAMINOS” [iv]

 

 

Valparaíso, mayo, 2020



[i] Diario La Vanguardia, Barcelona, 23 de septiembre de 2002. En Bolaño “Por sí mismo”.  Pág. 88. Ediciones UDP. Selección y edición Andrés Braithwaite.

[iii] Soldados de Salamina” Javier Cercas. Bs. Aires. Tusquets Editores. 2010, págs. 145-146.

[iv]Déjenlo todo nuevamente: primer manifiesto del movimiento infrarrealista”. “A la Intemperie”. 2019. Pág. 358-366.

 

Libros de referencia:

Bolaño y México. En Sabiduría sin promesas. Christopher Domínguez Michael. Ediciones UDP.2009.

Roberto Bolaño La Experiencia del Abismo. Fernando Moreno (Coordinador). Ediciones Lastarria.2011.

A la Intemperie.  Alfaguara. 2019.

Roberto bolaño. Un universo en expansión. Chris Andrews. Ediciones UDP. 2018.

El Hijo de Míster Playa. Mónica Maristain.  Alquimia Ediciones. 2017.

 

 

 


miércoles, 29 de agosto de 2018



JOSEP FONTANA
HASTA LA VICTORIA


Guillermo Arenas Escudero



Josep Fontana i Lázaro, nació y murió en su amada Barcelona. El 20 de noviembre próximo, habría cumplido 87 años. Por mucho tiempo, en cualquier lugar del mundo, si alguien deseaba (y en el futuro desee) bucear en la historia de la humanidad bajo el Imperio de los Estado Unidos de América, no tiene alternativa: deberá recurrir a los textos de este gran historiador catalán que muriera este 28 de agosto.

Fontana publicó en 1982 “HISTORIA: ANÁLISIS DEL PASADO Y PROYECTO SOCIAL”, convirtiéndose en un referente insoslayable cuando se trata “del historiador como conciencia crítica de la sociedad en la que vive”. Probablemente, la única obligación de un intelectual comprometido.

“POR EL BIEN DEL IMPERIO. Una historia del mundo desde 1945” es un legado impresionante. El relato estremecedor, a ratos una crónica sangrienta, de los años que siguieron a la II Guerra hasta nuestros días (lo que lo convirtió en un historiador-espectador de los acontecimientos que vivió y vivía) es una brutal respuesta a cualquier ocultamiento de la verdad en nuestros tiempos. El nombre del libro se explica en el epígrafe del mismo.  Se trata de palabras de Tucídides en su “Historia de la guerra del Peloponeso”: “Estamos aquí por el bien del imperio… tal como van las cosas en este mundo … mientras los fuertes hacen lo que pueden … los débiles sufren lo que deben”. Nos relata Fontana que el 19 de octubre de 2001, el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, arenga a los tripulantes de unos bombarderos casi de la misma manera: “Tenemos dos opciones. O cambiamos la forma que vivimos o cambiamos la forma en que viven los otros. Hemos escogido esta última opción”. Entre la guerra del Peloponeso y el primer año del siglo XXI, median 2.432 años. Fontana nos advierte que nada nuevo hay bajo el sol. 

En 1992 se publica LA HISTORIA DESPUÉS DEL FIN DE LA HISTORIA”. El desprecio respetuoso pero implacable por la tesis peregrina (colindante con la propaganda) de Francis Fukuyama y el fin de la historia, (en momentos que se le reverenciaba universalmente) es tan sólo una muestra de su lucidez.

EL FUTURO ES UN PAÍS EXTRAÑO. Una reflexión sobre la crisis social de comienzos del siglo XXI”  publicado el 11 de febrero de 2013, discurre sobre los asuntos más acuciantes que desafían a las izquierdas y progresismos políticos actuales. Es inmisericorde. No da tregua. Llega a ser agobiante en la entrega de datos sobre hechos y acontecimientos que sabemos que ocurren por sus efectos sobre nosotros sin que podamos, en tiempo presente, decodificarlos para entender nuestras vidas. En septiembre de ese año, nos advertía Fontana, entraría en régimen el funcionamiento del Utah Data Center. Nuestros datos personales, el contenido de nuestros correos electrónicos, hasta las multas por mal estacionamiento (para graficarlo en pocas palabras) estarían a disposición del poder, en tanto estaba desatada la privatización de la política, la cooptación por las grandes empresas de las élites políticas y de lo más granado de los profesionales, a precio conveniente (muchas veces vil).

Fontana ha dejado su legado su opinión, sus advertencias para el siglo XXI.

Que su herencia nos ayude.




Santiago de  Chile, 
Peñalolén, 28 de agosto de 2018